miércoles, 27 de marzo de 2013
Los obreros de la roja
En la jerga futbolística, mucho se habla de los partidos de 6 puntos. Y el encuentro de ayer en Ñuñoa cabía dentro de esa denominación. La selección chilena se enfrentaba a Uruguay, rival directo, en un duelo clave para las pretensiones mundialistas de uno y otro.
El ambiente en el Nacional era de total hermetismo. Se había generado una especie de morbo en la antesala del encuentro. ¿La razón? la sorpresiva presencia de Gonzalo Jara en el once estelar. El defensor oriundo de Talcahuano debe ser por lejos el jugador más resistido del medio y la hinchada, pero aún así Sampaoli se la jugaba por su inclusión. Con su ingreso, el estratega argentino buscaba rapidez en la salida defensiva, dejando en la banca a Marcos González, uno que había tenido una excelente actuación frente a los incaicos y que aparecía como el indicado para neutralizar el peligro aéreo de los charrúas.
Ambos cuadros salieron a la cancha ávidos de un triunfo. Y con razón. Chile encajaba 4 derrotas al hilo y la visita no conocía de victorias hace 5 fechas. Partido con dientes apretados y que tuvo suspenso hasta el final.
El local realizó un buen primer tiempo, en el cual se generó ocasiones y pudo abrir la cuenta tempranamente, luego de un craso desajuste en la defensa uruguaya, que fue aprovechado por el goleador Esteban Paredes, quien anotó su segundo gol en duelos oficiales por la roja. Marcelo Díaz fue importante en el mediocampo con sus balonazos a las bandas, que fueron bien aprovechadas por Eduardo Vargas y Jean Beausejour.
En la segunda fracción, el forastero se vino con todo en busca del empate. Chile perdió la pelota, pero aun así no se desesperó y mantuvo la concentración y el orden en todas sus líneas. La defensa cumplió a cabalidad. Luis Suárez era bien neutralizado por Jara, Medel ganó todos sus duelos y José Rojas no tuvo errores en la marca.
Sin embargo, hubo una jugada que pudo cambiar el destino de la selección. Tras uno de los tantos "ollazos" uruguayos al área, Jara desvió el balón con la mano cuando Lugano intentaba pivotear, pero el árbitro trasandino Néstor Pitana hizo caso omiso al claro penal del ex Colo-Colo. A diferencia de lo ocurrido en Perú, esta vez el arbitraje nos favorecía en una jugada clave, ya que un gol del rival ,a esa altura, hubiese complicado el trámite del cotejo. Jara jugó un gran partido, pero si no es por el error de Pitana, hubiese sido apuntado nuevamente como el villano. No es un jugador confiable.
El equipo siguió aguantando. Ya no había necesidad de jugar con 3 delanteros. Aquí me detengo para destacar la evolución que ha tenido Sampaoli. Durante su último período en la U, hubo partidos en los que había que soltar el acelerador y ser más cauto para cuidar un resultado. Hoy el técnico argentino ha dado muestras de que el vértigo es bueno hasta cierto límite. Había que conservar el resultado por la urgencia de los puntos. Así lo entendió el casildense, quien ordenó el ingreso de Carmona y Fernández. Esta vez el técnico acertó en las modificaciones. La entrada de Matías fue clave para recuperar el control del encuentro, y de sus pies nació la jugada del gol que puso la lápida al seleccionado charrúa.
Un triunfo que se necesitaba, tras la injusta derrota en Lima. Chile quedó en la cuarta casilla con 15 puntos y demostrando que en este conjunto nadie es imprescindible y que al Mundial se clasificará por el juego colectivo más que por nombres, tal como aquel equipo de Universidad de Chile que se proclamó campeón de la Copa Sudamericana.
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saludos cumpa buena columna
ResponderEliminarEs un buen análisis y concuerdo con el análisis a la actuación de Jara y la concepción final a su inclusión en la selección como titular "No es confiable". Saludos
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