jueves, 9 de mayo de 2013

Una vez más con más pena que gloria...


Lo sucedido ayer en el Germán Becker nos tiene a todos los hinchas cruzados golpeados. La derrota ante la "U" y nuevamente en el partido final nos propuso en dejavu de lo ocurrido en aquella final del Apertura 2011. Una vez más debemos soportar como los forofos azules nos sacan en cara el mote de "segundón".

Pueden hacerse muchas lecturas de lo ocurrido anoche. Una muy fácil: culpar a un jugador por el resultado de un partido. La expulsión de Gonzalo Sepúlveda claramente perjudicó a Católica y más aún sabiendo que Lasarte tiene una concepción pragmática del fútbol. Una tarjeta roja evitable y totalmente ajustada al reglamento, pero que de ninguna manera convierte al Chepo en un monstruo.

Más allá de responsabilizar a un futbolista de una dura derrota, creo que habría que cuestionarse un problema más de fondo: la incapacidad de algunos jugadores para encarar finales, exceptuando a Toselli, Álvarez y Parot. El tema es reiterativo.

Esta mala racha viene suscitándose desde el Clausura 2009, cuando el equipo de MAF llegaba como el máximo favorito del certamen, por el nivel de juego mostrado tanto en fase regular como en la ronda de playoffs. Inexplicablemente ese día la UC desapareció y un alicaído Colo-Colo dirigido por Hugo Tocalli lo aprovechó a cabalidad.

Luego con Juan Antonio Pizzi se repitió la historia. Si bien esa escuadra no tenía el ímpetu ofensivo que denotaba el cuadro de Figueroa, durante el primer semestre de 2011 se las arregló para ser un equipo que imponía oficio y jerarquía en todas las canchas. De nos ser por el infortunio de Garcés todos sabemos que aquella vez la franja estaba para llegar más lejos en la arena internacional. En la previa de los duelos finales con la U, Católica era la favorita. Y más aún después del duelo de ida. Pero nuevamente los jugadores carecieron de actitud y sumado a algunas decisiones arbitrables dudosas, el título quedó en manos del acérrimo rival.

Duele decir esto, pero anoche no fue la excepción. Uno podrá cuestionar a Lasarte. Respeto y hasta entiendo los que piden su cabeza. ¿Improvisó? Sí, pero a mi parecer la expulsión echó por el suelo un planteamiento que era interesante hasta el minuto 26. También no comprendo la salida de Costa del once titular, pero creo que ese "algo" que escaseó en las finales anteriores volvió a hacer falta anoche. Lo lamentable es que la hinchada y la gente se banca todo y a pesar de que las decepciones vayan sumándose y creciendo como una bola de nieve, seguimos ahí alentando sin importar lo que se diga. Por que Católica señores es más que ganar una copa, es un sentimiento y eso por favor entiéndanlo de una buena vez.

Le quedan 3 vidas a Lasarte. Hasta el momento el gran Mario Lepe le lleva ventaja en cuanto a logros obtenidos. Espero que pueda sobrepasarlo con la obtención de la undécima estrella. De no ser así, el uruguayo debe irse. Y en cuanto a los jugadores, sólo les pido que dejen la vida en lo que queda y que mojen hasta el minuto 95 la franja en el pecho, tal como cada uno de los hinchas cruzados lo hacemos en el tablón.

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