Después de ver el partido de la Universidad de Chile con Flamengo, me nació la necesidad de instaurar un debate futbolístico que hoy por hoy, es inevitable dejar escapar. El nivel desplegado por los azules en canchas brasileñas fue impresionante. Pocas veces vi a un equipo chileno establecer tal dominio dentro del campo de juego y que esta distancia se haya traducido en el marcador. Es importante destacar esto último, porque a lo largo de la historia del fútbol nacional, ya sabemos ese cuento viejo del equipo que jugó como nunca, y que a pesar de ser superior, se volvió con las manos vacías.
La "U" además de jugar bien, también supo vacunar en las ocasiones que se creó, y que de no ser por los yerros de la terna arbitral, pudo haber concretado más. La expresión futbolística de Jorge Sampaoli es entendida a cabalidad por todo su plantel, y eso se refleja en la superioridad y compromiso que demuestran sus dirigidos en cada pelota que van a disputar.
El hincha azul debe estar muy feliz y con una gran satisfacción. El equipo de sus amores conjuga 2 factores que muchas veces no son compatibles, y el cual muchos se encargan de disgregar: ¿jugar bonito o los 3 puntos? Es una interrogante de contingencia futbolística, que detesta los procesos y le hace el culto al resultado. El fútbol exige la necesidad de resultados inmediatos y éxitos en el corto plazo. Eso es lo quieren los hinchas y los dirigentes de los clubes. Te salvaste del descenso, no importa cómo, pero zafaste. Así tranquilizaste a la hinchada y salvaste tu gestión.
Personalmente, a título personal, como hincha, lo único que quiero es que mi equipo obtenga resultados y éxitos, sin importar la manera de conseguirlos. Quiero ser campeón como sea, me da igual si es atacando o colgado del travesaño, dando un baile humillando al rival o con un gol en posición de adelanto en el último suspiro del partido. Solamente espero ver a mi equipo levantar la copa a fin de año, ya que eso es lo goza y disfruta el hincha: haber sido el mejor. Eso es lo que vale. Los campeones morales no quedan en los registros.
Si me preguntan por paladar futbolístico, me identifico con las propuestas ofensivas que den espectáculo y que privilegien la verticalidad, aunque incorporándole matices de posesión y toque de balón, que muchas veces es necesario para desgastar al rival, más aún si llevas ventaja en goles. Me declaro un viudo de Bielsa, por lo mismo la propuesta de Sampaoli me complace al verla plasmada dentro del campo de juego.
Estas 2 características, el jugar bien y ganar, no han ido de la mano a lo largo de la historia del balompié. El “fútbol total” de La Naranja Mecánica de Johan Cruyff dio espectáculo en todas las canchas que se paseó, sin embargo, el único trofeo que levantó fue la Eurocopa de 1988. El Colo Colo de Borghi mereció el título de la Sudamericana 2006, pero todos se acuerdan de Pachuca, que fue el que levantó la copa en la final. Lo mismo pasó con la Universidad Católica de 1994, que bajo la batuta de Pellegrini, mostró una propuesta ofensiva y atractiva comandada por dos superclase como Gorosito y Acosta. Ese equipo tampoco pudo ser campeón, a pesar de haber sido ampliamente superior a sus rivales.
Y por contraparte, están las propuestas mezquinas, como el clásico "Catenaccio", tan repudiado por muchos. Sistema de juego abúlico en el que no se arriesga, se aguantan los embates del rival con líneas defensivas bien paradas y se busca sorprender de contragolpe. Su escaso aporte al espectáculo lo convierte en constante blanco de críticas. Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, esta metodología ha erigido al fútbol italiano como uno de los más ganadores en el planeta fútbol, tanto a nivel de clubes como de selección. Resultadismo puro.¿Pueden quejarse los italianos?
Y por contraparte, están las propuestas mezquinas, como el clásico "Catenaccio", tan repudiado por muchos. Sistema de juego abúlico en el que no se arriesga, se aguantan los embates del rival con líneas defensivas bien paradas y se busca sorprender de contragolpe. Su escaso aporte al espectáculo lo convierte en constante blanco de críticas. Sin embargo, a pesar de todo lo anterior, esta metodología ha erigido al fútbol italiano como uno de los más ganadores en el planeta fútbol, tanto a nivel de clubes como de selección. Resultadismo puro.¿Pueden quejarse los italianos?
Por eso es importante destacar cuando estos 2 factores conviven dentro de un equipo (Brasil 1970 y El Barcelona de Guardiola las muestras más fidedignas), ya que la propia historia ha sido la encargada de demostrarnos que el jugar bien, no te asegura la victoria. Lógicamente, si juegas bien tienes altas probabilidades de plasmar ese juego en el marcador. Pero como este deporte no sabe de lógica, muchas veces los que deleitan y maravillan, son los que terminan sin nada y olvidados en la memoria, porque en el fútbol actual lo que manda es el resultado; y eso señores jamás cambió y cambiará…
